Cuando se habla del cáncer de mama la imagen que nos viene a la mente es la de una mujer. Sin embargo, esta enfermedad afecta también a los hombres que, en muchos casos, ignoran los síntomas por desconocimiento.

Es cierto que la incidencia del cáncer de mama en los hombres es muy inferior que en las mujeres (aproximadamente 1 hombre por cada 120 mujeres), y que la edad en la que se suele manifestar en los varones se retrasa unos 10 años con respecto al cáncer de mama femenino, pero estos datos no restan importancia a su gravedad.

Un diagnóstico precoz es fundamental tanto para el tratamiento como para evitar la metástatis del cáncer de mama a otros órganos.


El mayor problema del cáncer de mama en los hombres es la idea errónea de que esta enfermedad es exclusiva de las mujeres, lo que hace que el diagnóstico se retrase entre 10 y 18 meses desde la aparición de los primeros síntomas.

Para detectar este cáncer de forma precoz es recomendable realizar autoexploraciones de forma periódica y acudir a la consulta del médico ante la presencia de alguno de estos síntomas: masas extrañas en el pecho, secreción del pezón, sangrado, ulceración, dolor mamario o tumefacción.

Aunque la mamografía es una técnica de diagnóstico muy útil en la detección del cáncer de mama, en el caso de los varones no suele emplearse debido a que el tamaño de sus mamas permite que cualquier anomalía se perciba facilmente con una simple exploración manual.

El éxito del tratamiento del cáncer de mama en los hombres depende de la fase en la que se detecte y, al igual que en las mujeres, los métodos para luchar contra él son la cirugía, la radioterapia, la quimioterapia y el tratamiento hormonal.

Conviene tener presente la importancia del diagnóstico precoz puesto que, aunque la mortalidad del cáncer de mama masculino es igual al femenino, la tardanza en su detección tiene como consecuencia la disminución de las probabilidades de curación.