La Institución Libre de Enseñanza fue fundada a raíz del decreto de Manuel Orovio sobre la ortodoxia moral y política de las enseñanzas impartidas por los profesores del Estado. Este decreto provocó la llamada “segunda cuestión universitaria“: la expulsión de sus cátedras de los profesores krausistas, que incidían en la importancia de la educación popular como instrumento de reforma social, y la fundación por estos profesores de la mencionada Institución.

En cuanto comenzó la Restauración en 1876 se vio lo difícil que iba a ser sacar adelante la ley de Instrucción Pública ante el ataque de los obispos. Lo que estos impugnaban era la obligatoriedad de la Enseñanza Primaria, pues lo consideraban una intromisión del Estado en las conciencias. Además de que la función inspectora a la hora de censurar los contenidos fuera del Estado y no de la Iglesia, como decía el todavía vigente Concordato de 1851, y que entraba en contradicción a menudo con la Constitución de 1876.

El proyecto estuvo bloqueado hasta 1884, cuando cambió el gobierno. Pero por aquel entonces ya habían encontrado la solución: se aprobaron las medidas para favorecer la enseñanza religiosa privada. Es fundamental para entender la preocupación de los obispos que los seguidores del krausismo eran positivistas y la difusión del pensamiento científico va ligada a la del evolucionismo de Darwin.

Hay que tener en cuenta que tras el fracaso de la experiencia revolucionaria del Sexenio, el régimen de la Restauración (1876) heredará la tradicional postura abstencionista del Estado en cuanto a la extensión de la educación pública. No así en cambio sobre la libertad de cátedra, pues ahí si se seguía el Concordato de 1851 que permitía una amplia censura de los obispos sobre los profesores. El control directo de la enseñanza era principalmente en Primaria, pero también se ejercía en Secundaria mediante la aplicación de expedientes a profesores.

Este ambiente opresivo hizo que en 1876 fuera fundada la Institución Libre de Enseñanza por Francisco Giner de los Ríos; en ella se buscaba tanto la transmisión de conocimientos como la formación del individuo, siendo pioneros en la práctica del deporte, las excursiones naturales y artísticas y siempre defensores de la tolerancia y de la libertad de pensamiento.

A pesar de ser una pequeña isla en un océano, sometidos durante décadas a virulentos ataques, su importancia fue enorme, muestra de la importancia del capital humano. A principios del siglo XX impulsó la iniciativa de enviar investigadores españoles al extranjero mediante la Junta de Ampliación de Estudios y que palió notablemente el retraso cultural de España. La mayor parte de las figuras de la Edad de Plata, la mayor concentración de artistas e intelectuales desde el Siglo de Oro, tuvieron relación con ella.

Actualmente la libertad de cátedra y la enseñanza pública están amparadas legalmente por la Constitución de 1978, pero el abandono progresivo de la llamada Sociedad del Bienestar,que provoca la inhibición del Estado también en Educación, hace que nos encontremos con que su lugar sea ocupado por iniciativas privadas que hacen que el panorama cada vez sea más parecido al de hace más de un siglo.